Denise Diaz – A propósito de la aprobación en el Senado de la República de la denominada Ley General contra el Feminicidio, que incluye penalidades hasta de 70 años de cárcel y que con la tramitación legislativa correspondiente habrá de operar en las 32 entidades federativas.

Sobre todo porque es un riesgo prevaleciente en muchos hogares, se habla de uno a dos casos diarios que se presentan en el territorio, según datos oficiales.

¿Pocos? ¿Muchos? Eso no importa, simplemente no hay razón válida para que esto siga ocurriendo en el país. Eso sin considerar lo que algunas fiscalías tachan como homicidios en vez de feminicidios.

Más que importantes todas las acciones que se puedan emprender hacia el ansiado ideal de la equidad de género entre mujeres y hombres en el país.  Al fin se va a tratar de equilibrar esa espantosa cifra de mujeres que por meses o años están sujetas a todo tipo de afectaciones físicas o  psicológicas (o ambas), al grado de no volver a ver la luz en cualquier momento, sean las razones o circunstancias particulares en cada uno de los casos que se presentan.

Esta nueva ley que va a pasar a la Cámara de Diputados y luego a la aprobación de los Congresos Estatales antes de su publicación oficial, lo cual esperamos sea rápido, incluye además el pago a quienes quedan en el desamparo, los menores de edad.

Es de resaltar además que se trata de homologar investigaciones por parte de Fiscalías, con la perspectiva de género, con protocolos bien establecidos que eviten calificar estos actos vergonzosos de homicidio cuando se trata de feminicidios.

Hay muchos cambios positivos hacia la equidad de género, lo cierto es que hacen mucha falta campañas de prevención y de respeto que ha de prevalecer en ambos sexos.

Esto tanto en las escuelas como en los medios, ahora más en las redes. Insisto, esto afecta a todos los estratos sociales, desde todos los ángulos porque suceden en parejas de estratos altos hasta en los más humildes.

La reciente aprobación de la Ley General contra Feminicidio representa un hito crucial en la lucha contra la violencia de género, no solo tipifica el feminicidio como un delito específico, sino que también establece protocolos más estrictos para la investigación y el enjuiciamiento de estos crímenes, lo que busca garantizar que las víctimas reciban la atención y justicia que merecen.

Visibilizando la gravedad del problema y promoviendo una mayor conciencia sobre la violencia de género. Al reconocer y sancionar de manera contundente estos actos, se envía un mensaje claro: México no tolerará la violencia contra las mujeres, y se fomentará un entorno donde todas las mujeres puedan vivir sin miedo.

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