Habitantes del emblemático Barrio del Dique en Xalapa alzaron la voz este miércoles para exigir un alto a la proliferación de centros nocturnos en la zona. Los vecinos denunciaron que la apertura constante de estos establecimientos ha degradado la convivencia, afectado la imagen del sector y vulnerado los espacios familiares y deportivos que caracterizan a este punto turístico de la capital veracruzana.

Debido a lo anterior es que efectuaron una manifestación donde Cristian Hernández, representante de la coordinación vecinal, señaló que la preocupación se ha agudizado tras la reciente instalación de nuevos bares, destacando el caso del establecimiento denominado “Mezontle”.
Según los afectados, la autoridad municipal ha hecho caso omiso a las peticiones ciudadanas para destinar áreas culturales y deportivas.
«Se pidió un pequeño centro deportivo y hasta ahorita no ha habido respuesta. Lo que vemos es que siguen autorizando más establecimientos nocturnos», lamentó Hernández.

La problemática de inseguridad y falta de higiene fue uno de los puntos centrales de la denuncia. Comerciantes y padres de familia que utilizan diariamente el área de Los Lagos expusieron que, al realizar actividades deportivas por la mañana, se enfrentan a escenarios de insalubridad y conductas inapropiadas derivadas de la vida nocturna.
“Traigo a mi hijo desde las siete de la mañana y nos encontramos personas en estado inconveniente, tiradas en los escalones o en condiciones que no son adecuadas para un entorno familiar. ¿Cómo le explicas a un niño pequeño lo que está viendo?”, cuestionó uno de los afectados.

Los residentes manifestaron su descontento por la cercanía de estos antros a zonas habitacionales y recreativas, cuestionando los criterios bajo los cuales se otorgan las licencias de funcionamiento. Aseguran poseer pruebas, a través de cámaras de vigilancia, de los desmanes y daños que este tipo de giros ocasiona a los comercios establecidos y a la tranquilidad del barrio.
Hasta el momento, los vecinos aseguran no haber tenido mesas de diálogo con el ayuntamiento, por lo que mantendrán la vigilancia y la presión pública para evitar que su comunidad continúe transformándose en una zona de conflicto.
El bloque vecinal, que integra a residentes de colonias aledañas y adultos mayores de la zona, hizo un llamado enérgico a las autoridades municipales.

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