Con 65 casos activos de gusano barrenador en la actualidad y menos de 300 reportados en total desde que se detectó la enfermedad en 2024, Veracruz enfrenta el reto de contener esta plaga que afecta al ganado si no se actúa a tiempo, explicó la doctora Mariana Cabrera de Jesús, extensionista de la Sedarpa.

Explicó que el parásito invade heridas expuestas, alimentándose del tejido vivo y retrasando la cicatrización, por lo que es importante lavar la lesión con agua y jabón, limpiar en profundidad, desinfectar con yodo y aplicar un cicatrizante larvicida.

Además, recordó que los becerros recién nacidos son especialmente vulnerables y en pastizales extensos pueden pasar desapercibidos mientras la infección avanza sin tratamiento oportuno.

Agregó que el cambio climático también influye negativamente, pues el ciclo reproductivo del gusano se reduce a apenas 21 días en lugares cálidos, frente a los 69 días que puede tardar en zonas templadas, lo que disminuye el tiempo útil para intervenir.

La extensionista destacó que la Sedarpa continúa impartiendo capacitaciones sobre manejo sanitario y atención de animales de compañía o de traspatio, quienes también han sido afectados en algunos casos por prácticas descuidadas.