POR Francisco L. Carranco.- Debo reconocer que en algunas ocasiones la Forma no es Fondo, sin embargo, la competencia política y los estilos de “liderazgo” contraponen, este principio, en el cual cada gobernante en turno aplica su particular  estilo de ejercer el poder público, en este sexenio no es la excepción.

Y a escasos 10 meses de gobierno, tanto en la esfera nacional como en la estatal, las formas se van acentuando en quién tiene toda la potestad del Gobierno y en la toma de decisiones, de sus decisiones, se va imponiendo el fondo de cómo se debe ejercer el poder que otorga ser el ejecutivo del gobierno.

Los hechos están a la vista y la información que se deriva de ellos se conforma el estilo y la línea que se debe seguir en todo el país, las secretarias de estado, los gobernadores y alcaldes  deben corresponder al mandato directo o indirecto del jefe de las instituciones que marca, desde Palacio Nacional, para que el Gobierno funcione en su totalidad.

En el ámbito nacional, AMLO, continua con la aceptación social arriba del 60%, según reportan algunas casas encuestadoras, debido a que su discurso dirigido a la población a través de las conferencias “mañaneras” y sus constantes giras en los fines de semana a los municipios menos privilegiados, le dan la fortaleza porque los habitantes de esos lugares nunca habían tenido una visita presidencial.

Definitivamente la población recibe y acepta al Presidente que ha cumplido con los programas sociales que atienden a las minorías vulnerables, olvidadas por los regímenes presidenciales anteriores que, a pesar de que se presupuestaban e incluían en las políticas públicas sociales, los recursos nunca llegaban a sus destinatarios finales.

Sin embargo, hay temas aún preocupantes sobre la las políticas públicas de combate a la inseguridad, el ejercicio de la política económica, la desaparición total de la corrupción del sistema de gobierno, la eliminación de la impunidad, la ineficiencia de algunos colaboradores, políticas públicas erróneas e imposición de nuevas reglas de gobierno que obligan a ejecutar los proyectos estén o no estén de acuerdo los involucrados, por ejemplo, el aeropuerto de Santa Lucia o la Refinería de Dos Bocas.

Y la excesiva reiteración de culpabilizar a todos, todos, los que participaron en los gobiernos que le antecedieron y que, definitivamente, conformaron el gran boquete que tiene este país en materia financiera, la propia corrupción institucionalizada, la vinculación de algunos grupos gubernamentales con el crimen organizado y la impunidad de algunos funcionarios que aún gozan del privilegio de las mieles del pasado, permanece y no hay pasea cuando.

Sobre el particular, la decisión de AMLO de “autorizar” la investigación en  la Suprema Corte de Justicia, de Eduardo Medina Mora, a quién se le da el beneficio de la renuncia para que responda por las averiguaciones por lavado de dinero y transacciones monetarias con recursos de procedencia sospechosa.

López Obrador, toca un punto importante y dirige los misiles a uno de los poderes más privilegiados, quizás, más que el propio poder ejecutivo y que en el Poderío Judicial, este poder, es quizás el que tenga que ser el más inmaculado porque en él está la trascendencia de que la justicia llegue a todos los mexicanos pobres, ricos y muy ricos.

Pero, a pesar de que ese es el principio rector, del estado, que todos mundo cree, es el órgano superior y mejor constituido para aplicar la justicia, resulta, que está infestado por hombres de leyes corruptos que, al ver el poderío de la interpretación de la justicia y las leyes que de ella emanan en los tribunales, han decidido comerciar y vender la justicia al mejor postor, pero, el dinero ml habido deja huella.

Y ello se deriva de las investigaciones que el SAT sigue en contra de, Medina Mora, por transacciones millonarias en pesos y libras esterlinas depositados en bancos de Inglaterra, dinero que no alcanzaría a juntar, aunque no hubiera gastado un peso de su sueldo desde 1915, fecha en que entró como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La advertencia a la no corrupción, de AMLO, sigue en proceso y exige que se cumpla, la sociedad espera que la ley sea pareja  para todos los que tengan que pagar cuentas pendientes y mucho se espera de que el sistema político acabe con esa gran mal que agobia y oprime el progreso del país.

Y otro ejemplo para la ilustración, es cuando el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) suspendió a un magistrado de distrito por supuestos actos de corrupción dentro y fuera del Poder Judicial de la Federación.

Este ministro es Jorge Arturo Camero Campos, integrante del Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa, quien en junio pasado formó parte del grupo de magistrados que concedieron una suspensión provisional de amparo, y ordenaron así preservar las ya canceladas obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

En fin, la tarea emprendida contra la corrupción es una tarea que está dando resultados, pocos, pero, van saliendo y la resaca contra ex funcionarios que dejaron en los estados las administraciones pasadas truncas y, los que ahora gozan de la impunidad con la que saquearon las administraciones públicas y. que al final, las nuevas administraciones en los estados que son del Movimiento de Regeneración Nacional, que tímidamente empiezan a ejercer la ley contra actos de corrupción, como el caso de los ex yunistas que pasarán, en los próximos días, a prestar su declaración siempre y cuando los encuentren para, primero, cumplimentar las órdenes de aprehensión y segundo para encarcelarlos por robo al erario público, entonces realmente, se creerá que efectivamente las cosas marchan bien contra la corrupción.

Digo como dice el dicho “con la vara que mides serás medido, digo por eso de que antes dejabas las cosas pasar como decía otro dicho “los gobierno amigos no barremos pa ´tras”

Suburbio 1

A Fidel le cubrieron las espalda; a Duarte lo persiguieron y encerraron a Yunes existe la pequeña presunción de que será perseguido, pero, mientras eso pasa será pura especulación.

fl.carranco@gmail.com

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