Cortesia

POR: Francisco L. Carranco.- En la mañanera de hace un par de días, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, dijo, que la detención y juicio de, Salvador Cienfuegos, no debe debilitar a las fuerzas armadas, obviamente, pensando en el descrédito de dicho personaje que, con su actuación fuera de la ley traicionó a México, a los mexicanos y al uniforme que porta y, lo menciono en presente porque, aunque esta en retiro, Cienfuegos, no deja de ser un soldado al servicio de la patria.

La detención, para los mexicanos, representa un acto impactante de justicia, un golpe duro a la complicidad, a las relaciones obscuras entre buenos y malos a espaldas del poder político, en este caso del poder presidencial, delegado en un hombre que ocupó la investidura más grande al que un militar puede aspirar en su vida: la Secretaria de la Defensa Nacional.

Cienfuegos, demuestra que sí hay contubernio con la delincuencia organizada, una situación que sólo existía en el imaginario, nadie que no tenga acceso al poder podría hablar de las complicidades de la clase política “exclusiva” con el crimen organizado, en la que sólo conviven, como si fuera un club de cinco estrellas, los invitados que ostentan el poder.

Hago una aclaración que, para efectos de identificar a la elite militar en contubernio con relaciones peligrosas, prohibidas y comprometedoras con el crimen organizado llamaremos “Club de Cinco Estrellas”, a los involucrados con ese grupo apátrida, traidor y delincuencial que quedó exhibido tras la captura de Salvador Cienfuegos, aclaro, en México la Categoría más alta que un militar puede ostentar es la de General de 4 Estrellas.

Hecha la precisión, consideramos que la magnitud del impacto que causó la captura de Cienfuegos en los Estados Unidos, despertó la inquietud de todos los militares exclusivos, insisto, pertenecientes al club de los generales de 5 estrellas, que han sido proclives a perder el rumbo impuesto en su juramento de lealtad México y a su Presidente, para sucumbir ante la ambición del dinero y caer en la tentación de competir con el poder político vendiendo su lealtad prometida al país, a los mexicanos y a los militares en su conjunto.

La magnitud del impacto del encarcelamiento, de Salvador Cienfuegos, más allá de embarrar a todo el ejército como una institución que pierde credibilidad y confianza ante los ojos de los mexicanos, puede resultar al contrario, es decir, el General caído exhibe que hay un grupo élite superior y que a él sólo acceden los militares que ya tienen estrellas y gran recorrido dentro del largo escalafón militar.

El desprestigio de las fuerzas armadas mexicanas recaen en las acciones del General Cienfuegos que, al igual que Genaro García Luna y otros tantos militares y civiles, que pronto conoceremos, son los que cargan el gran peso de la traición a los mexicanos por el dinero, convirtiéndose en la peor consecuencia de la criminalidad atroz contra la ciudadanía.

Precisamente en estos momentos de soledad y reflexión, dentro de la prisión, tratando de convencer a un Juez de su inocencia, ofreciendo cantidades estratosféricas para comprar su libertad, quiero decir fianzas… Cienfuegos y García Luna, enfrentan el juicio propio de sus actuaciones en pro del crimen, ahora quizás, lamenten la acción y omisión de sus decisiones para convertirse en cómplices, durante su gestión uno como Secretario de Seguridad y el otro como Secretario de la Defensa Nacional, en viles protectores de la consolidación de la delincuencia, narcotráfico y vaya usted a saber que otros delitos el huachicol, siembra de enervantes, robos de carga y otros atribuidos a la delincuencia organizada, que, ya no dudamos de alguna intervención de estos personajes.

Estos dos importantes ex funcionarios de la vida pública, capaces de engañar a sus jefes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto,  esos si generales de 5 estrellas, deben permanecer y ser condenados por la gravedad de los daños que hayan hecho sobre su gestión, lamentablemente o quizás sea mejor, que el juicio y condena la paguen en el país donde están detenidos, porque aquí en México, todavía con el halo protector de la política mexicana hubieran seguido ostentando la impunidad que a veces lastima más que el propio crimen.

Los delitos que le imputa la fiscalía estadounidense se cometieron entre diciembre de 2015 y febrero de 2017, e incluyen manufactura, distribución e importación de heroína, cocaína, metanfetaminas y marihuana, además de lavado de dinero de los beneficios conseguidos con el tráfico ilícito de esas sustancias.

En México aparte de esos delitos, si se llegará a interponer una denuncia contra el personaje en cuestión, debería incluir la violencia permitida a los cárteles, principalmente, por las muertes violentas que suman miles alrededor de las imputaciones de los fiscales americanos y que han llenado de sangre al país.

El estigma que se pretende observar sobre las fuerzas armadas de nuestro país al poner al descubierto a un Jefe Militar en actividades ilícitas no genera desconfianza ni deshonor a los soldados mexicanos, porque como sentencia el dicho: “una golondrina no hace primavera” o sea, la manzana podrida ya está en la cárcel.

Un solo militar no representa a toda una institución, sin importar lo relevante de su cargo, lo mismo que no se puede juzgar a un país entero porque uno de sus ciudadanos sea un delincuente.

El uniforme pesa y pesa mucho en la imagen nacional, más porque se trata de la institución que ha gozado del mayor nivel de confianza por décadas y que el pueblo mexicano le debe mucho y, a pesar de este descalabro; nuestras Fuerzas Armadas deberán alzarse y degradar a, Cienfuegos y, someterlo a Consejo de Guerra, para reivindicar a esta Institución en nombre de todos los asesinados por culpa de su ambición y limpiar el honor de los Generales.

En la actualidad son cerca de 460 Generales en activo los que pertenecen a la cúpula militar y desde ahí se dan las ordenes que deben ejecutarse, el Presidente Andrés Manuel López Obrador, como jefe supremos de las fuerzas armadas, tiene la gran responsabilidad y obligación de echarle una buena supervisión a los generales en activo, para deslindar cualquier tipo de sospecha que pudiera desencadenar una verdadera crisis de confianza y credibilidad de la institución garante de la Seguridad Nacional y sus habitantes.

Suburbio 1

Todavía no salimos de la Pandemia y ya estamos a punto de entrar al rebrote… qué dice Ramos Alor???

fl.carranco@gmail.com

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