Cortesia

Carlos Alberto Duayhe.- Hoy se suman a clases alumnos de educación básica en tres entidades del país –19 ya están- y los planteles públicos y privados de todos los grados retornarán, de acuerdo con las autoridades correspondientes, el 1 de noviembre entrante.

Este regreso no ha estado exento de asegunes, pues aun cuando el gobierno ha expuesto un regreso seguro a las escuelas por estar la pandemia en semáforo amarillo y con toda clase de providencias sanitarias, hay padres de familia e incluso directivos y  maestros, opuestos o con reservas.

Son casi dos años de planteles vacíos, sin la necesaria interacción profesores y estudiantes, sin ver a los compañeros y amigos, sin deportes conjuntos, sin asistir a conferencias, congresos,  teatros o cines, equipos de trabajo.

Esto sin exentar por supuesto fricciones en los hogares y en algunos casos situaciones irregulares de diverso orden de quienes se han visto precisados a tomar clases vía internet por medio de computadoras e incluso celulares.

Es difícil todavía saber cuánto aprovechamiento hubo, casi casi todos exentaron los ciclos escolares pues las cátedras a distancia a veces se entendieron y a veces a saber.

Ahora viene una mezcla de todos estos recursos: presencial, a distancia y el mixto, es decir unos días al plantel y otros en las casas, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP).

El objetivo es regresar a la “normalidad” y que esto sea beneficioso para el desarrollo de los estudiantes.

Las universidades públicas y privadas no son ajenas a este regreso generalizado de noviembre, algunas ya han tenido retornos controlados y se espera que paulatinamente adopten las recomendaciones referidas de la SEP.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), habían estado renuentes a estas recomendaciones, hasta que hubiese semáforo verde en la Ciudad de México y en el interior, donde tienen planteles.

El presidente Andrés Manuel López Obrador – quien tuvo una semana muy ocupada con la visita de representantes de Estados Unidos- fue claro al solicitar la tan requerida vuelta a las aulas y de paso arremetió con la comodidad de muchos académicos y directivos de cobrar, de plano dijo, sin trabajar.

Con o sin razón –hay de ambas- ya es tiempo de dejar más y más polarizaciones, ahora con universidades, incluida por supuesto la UNAM en donde tampoco hace mucha química con el rector Enrique Graue.

Y como dijo alguna vez el gran sicólogo y escritor Luis González de Alba extraviado en el puerto de Coatzacoalcos, frente a una secundaria, la Miguel Alemán, cuyos salones daban a la calle.

-Luis ¿Tú, aquí, qué haces?

-Carlos, hola, largo de contar… aunque sí decirte: todas las escuelas huelen a lápiz.

Otra vez, razón en sus palabras.

Atraques:

1.     Un gran recuerdo del maestro Miguel Ángel Granados Chapa, a diez años de su fallecimiento. En efecto, gran académico universitario; su presencia en Excélsior en donde hizo dupla con Miguel López Azuara; luego a Proceso, a unomásuno (siete años aclara Christa Cowrie); Radio UNAM; y de ahí su paso difícil por la Jornada; y uno de los grandes impulsores de  Reforma. En fin, tuve la oportunidad de aprenderle; abrazo a su familia.

2.     La iniciativa presidencial de reforma eléctrica destaca entre otros puntos trascendentes que el Estado “queda a cargo de la transición energética y utilizará de manera sustentable todas las fuentes de energía de las que dispone la Nación, con el fin de reducir las emisiones de gases y componentes de efecto invernadero para lo que establecerá políticas científicas, tecnológicas e industriales necesarias para esta transición”. Así que vaya reto legislativo y político.

3.     ¿Hay abusos y desventajas en las concesiones eléctricas y mineras? Jenaro Villamil, en su programa de canal 14 la noche del sábado anterior (si pueden véanlo en el  Facebook), entrevistó a Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad sobre esta reforma;  y una  de las invitadas, la investigadora  de la Universidad Autónoma Metropolitana, Violeta Núñez Rodríguez, expuso que en las últimas tres décadas, desde las reformas a la ley agraria, minera y aguas nacionales hay una gran saqueo. En la minera se han concesionado más de  100 millones de hectáreas a través de 25 mil títulos de concesión. Y de atar: en el caso del oro se llevaron siete veces más que lo extraído en los 300 años de la Colonia y en plata el doble en los mismos periodos; 80 por ciento del oro se va a Estados Unidos; el cobre, a China; el litio, esencial en la transición energética pues se usará en los autos eléctricos, que llevan diez mil veces más de lo de un celular, se vuelve estratégico. En México hay 82 sitios con registro de litio, el oro blanco, y chinos e ingleses andan tras México.