Ana Lilia Velázquez

XALAPA, VER.- Para el regreso a clases, en la escuela secundaria Ignacio de la Llave en la ciudad de Coatepec, los padres de familia exigirán el certificado de vacunación de coronavirus a maestros, intendentes, dulceros y personal administrativo, para evitar poner en riesgo a los alumnos.

Quien no porte el documento se le prohibirá la entrada al plantel.
El representante de los padres de familia, Martin Mendiola Yepez, informó que se cuenta con una matrícula de mil 200 alumnos, por lo que representa un alto riesgo de contagios.

Por lo que se buscará que todos los maestros, personal administrativo, de intendencia e incluso los proveedores que ingresen al plantel, presenten su certificado de vacunación, de lo contrario “no tendríamos confianza que nuestros hijos estén junto a alguien que no ha aceptado la vacuna”.

Agregó que ve con preocupación cómo otras escuelas han caído en el abandono y por consecuencia, en el deterioro de los edificios, por lo que consideró será necesario un real trabajo conjunto “debemos trabajar, pero realmente trabajar todos juntos, autoridades, maestros y padres de familia para tener listos nuestros planteles”.

Por cuanto hace a la decisión de cada padre de familia en enviar o no a sus hijos, dijo que se debe respetar.

“Se debe respetar la decisión de cada Padre o Madre de familia respecto de si va a enviar o no a su hijo, pues algunos chicos pueden tener una condición de salud que los hace más vulnerables ante un posible contagio”.

Martín Mendiola, el presidente de la APF, en referencia a las clases “escalonadas”, dijo que esto sería muy aceptable pues se buscaría reducir el aforo al interior de cada salón, además que se procurará que los alumnos mantengan las medidas sanitarias como la sana distancia, el uso de cubrebocas y desde luego, el lavado constante de manos y aplicación de gel desinfectante.
Finalmente, dijo entender que algunas familias se encuentren en difícil situación económica, por lo que se buscará que se otorgue prórroga para que los alumnos se presenten a clases con el uniforme completo, pues “es un gasto que puede rondar hasta los mil quinientos pesos por alumno”.

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