• Karina de la Paz Reyes Díaz.- “Los colores de la biodiversidad” y “Sosteniendo la vida” son los proyectos que desarrolló María Luisa Hernández Antonio, estudiante del programa educativo Artes Visuales de la Facultad de Artes Plásticas (FAP) de la Universidad Veracruzana (UV), como parte de su servicio social en el proyecto Siembra UV. 

El primero de ellos, “Los colores de la biodiversidad”, consistió en decorar los contenedores de camas capilares, también conocidas como wicking bed, con cuatro elementos fundamentales de la milpa: maíz, chile, calabaza y tomate. 

“Aquí se habla sobre la diversidad y la sustentabilidad, entonces surgió la idea de plasmar los colores de la milpa y todas las especies que podemos encontrar.” 

María Luisa Hernández confesó que siempre había tenido la idea de que el maíz era amarillo, el tomate rojo y el chile verde; sin embargo, se dio a la tarea de investigar y su sorpresa fue la variedad de formas y colores que cada uno de éstos tiene. 

“Entonces dije ‘vamos a plasmar esa diversidad de color’ y empecé a investigar que no solamente está el maíz amarillo, podemos encontrar 64 variedades –es decir, más o menos 64 tonalidades o colores–. Me sorprendí de la riqueza de color que podemos encontrar en el maíz, el tomate, chile y calabaza; y en una más que aquí (en el proyecto) no está presente, el frijol.” 

Así como el maíz, el tomate y el chile tienen vastas variedades, formas y colores. En el caso de la calabaza investigó y plasmó las que son endémicas del país, como la de castilla, comúnmente utilizada en Días de Muertos. 

“Yo no sabía de tanta variedad, tantas especies, tanto color. Lo que más me llevo de este proyecto es este conocimiento de aquello que nos estamos comiendo.” 

Citlali Aguilera Lira, titular de Siembra UV, apuntó que el servicio social representa una gran oportunidad para amalgamar distintas disciplinas y así abonar al tema de soberanía alimentaria, así como rescatar conocimientos respecto a uno de los ecosistemas más importantes que tenemos en México: la milpa. 

“Me gustó mucho que se enfocara en el color, algo que de repente pasa desapercibido, pero por su disciplina propuso que a través del color es que nos damos cuenta de cuándo una especie ya está lista para que podamos comerla. También, el color y la forma son indicadores fenológicos de las razas de maíz, por ejemplo.” 

Aspecto del proyecto “Los colores de la biodiversidad”

Este proyecto aportará significativamente al invernadero–escuela de Siembra UV, donde constantemente se desarrollan visitas guiadas para estudiantes de distintos niveles educativos –desde el básico hasta el superior. 

“El lado artístico es importante, toca fibras emocionales y eso dentro de la pedagogía y la educación es muy significativo, tan sólo al ver ya puedes estar aprendiendo”, dijo la académica del Centro de Centro de EcoAlfabetización y Diálogo de Saberes (EcoDiálogo) de la UV. 

Citlali Aguilera también subrayó que más allá de un asunto estético la aportación de la estudiante de la FAP es educativa, lo cual cobra un valioso significado para la propuesta académica de Siembra UV. 

En lo que se refiere al proyecto “Sosteniendo la vida”, se trata de una instalación. La estudiante narró que cuando inició su servicio social se encontró con muchos conceptos nuevos, uno de ellos era el tutoreo de plantas. 

El tutor sirve para que la planta guía o que es muy grande pueda sostenerse de ahí, se trata de un apoyo; así, lo que para algunos es visto como una simple vara, María Luisa lo tomó como un elemento con el cual era posible trabajar y darle un concepto artístico. 

Los tutores que decoró representan algunos animales del país que están en peligro de extinción como el tucán, la guacamaya, la mariposa monarca y el jaguar. Uno más que representó es el coralillo, aunque socialmente es mal visto o rechazado, tiene una función específica en las milpas, por ejemplo, la caza de los roedores. 

“El color vuelve a aparecer para hacernos un llamado de atención, para decirnos ‘mira lo que está pasando, estos animales y otros están en peligro de extinción’. En la investigación uno se da cuenta de que los ecosistemas necesitan de estos animales, entonces dije ‘si éstos y los tutores sirven para sostener qué bonito sería encontrarlos en un trabajo en conjunto, porque uno refuerza la idea del otro de sostener’.” 

María Luisa invitó a estudiantes de la FAP a desarrollar su servicio social en Siembra UV, porque implica tener una experiencia distinta de comunicar. 

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