La comunidad científica advirtió sobre el regreso del fenómeno climático “El Niño” hacia finales de 2026, con una probabilidad de desarrollo superior al 90% y una intensidad catalogada como “muy fuerte”, lo que podría generar impactos severos a nivel global hasta 2027.

El investigador en Ciencias Atmosféricas de la Universidad Veracruzana, Jorge Luis Vázquez Aguirre, señaló que este evento podría desestabilizar sectores clave como la agricultura, el suministro de agua, la salud y la energía, por lo que urgió a retomar experiencias de eventos anteriores para mitigar riesgos.

“Tenemos que revisar qué ocurrió en años con ‘El Niño’ intenso, como 1997-1998 y 2014-2015, y analizar qué estrategias funcionaron en el manejo del agua, la agricultura y la reducción de desastres, para aplicarlas ahora y evitar que nos tome por sorpresa”, explicó.

De acuerdo con pronósticos de centros internacionales, el impacto en México será dual. Durante el invierno de 2026 se prevé un incremento en la frecuencia e intensidad de frentes fríos, mientras que para el verano de 2027 se anticipa una sequía severa que podría ser la más intensa registrada en el país.

El especialista subrayó que este escenario afectará directamente la disponibilidad de agua y la producción agrícola, por lo que insistió en la necesidad de preparación inmediata.

“En 2027 podríamos enfrentar una sequía sin precedentes en México, lo que impactará la agricultura y el acceso al agua. Es momento de prepararse, sin caer en alarmismo, pero con claridad de lo que viene”, advirtió.

Entre los efectos más preocupantes se encuentra el impacto en los cultivos del ciclo otoño-invierno. Granos básicos como trigo y cebada podrían no desarrollarse adecuadamente debido a la falta de “horas de frío”, condición esencial para su crecimiento.

Especialistas alertan que este escenario podría derivar en desabasto de alimentos y afectaciones económicas en el sector agrícola.

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