FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO.- La palabra que da nombre a esta colaboración formalmente no existe en la lengua castellana y sin embargo se empieza a utilizar cada vez con más frecuencia para nombrar lo que está pasando en México con la actual administración.

Con esta nueva palabra se quiere designar a las consecuencias fatales que se producen a raíz del manejo criminal, no puede llamarse de otra manera, que se está haciendo con las finanzas públicas al recortar todos los presupuestos con los que operan las dependencias y los servicios públicos para dedicarlos exclusivamente con fines políticos, electorales y de caprichos; siendo una muestra clara de esa ruindad la tragedia que ocurrió en la línea 12 del metro de la Ciudad de México, también conocida como la Línea Dorada.

Línea que, por cierto, fue la obra insignia de Marcelo Ebrard cuando fue Jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal y que fue construida bajo los mismos parámetros de corrupción y opacidad con los que hoy en día se construyen los caprichitos presidenciales que todos conocemos, es decir por adjudicación directa hacia amigos y socios por conveniencia, quienes compraban y siguen comprando el derecho para ser los adjudicatarios de la obra.

Obra también que fue hecha con la debida prisa para que le diera tiempo a quien la encargó de entregarla antes de que se fuera y que además se hizo sin la planeación técnica necesaria, ya que los departamentos del Sistema Colectivo Metro que se encargaban de analizar todas esas cosas, ya no existían y no existían, porque antes de Ebrard pasó por la jefatura del entonces Distrito Federal nada ni nada menos que el principal demoledor de instituciones y dependencias públicas, el actual presidente López.

Aunado a que como buena obra de lo que hoy es la autollamada 4T pero que ya desde entonces eran el mismo grupo de gentes, no fue hecha con los mejores materiales, si no que fue hecha con los más baratos, ya que había que guardar el dinero para seguir pagando pensiones y apoyos sociales, y también para apoyar candidatos tanto nacionales como en el extranjero; pero esa es otra historia que también es muy interesante y que en alguna ocasión la platicaremos.

Volviendo a nuestra historia, después de que inaugura la Línea Dorada, sale Ebrard del gobierno de la ciudad y es reemplazado por Miguel Mancera, quien aunque gana por las mismas siglas partidistas, no es de su mismo grupo político y en su gobierno la cloaca de la corrupción se destapa; la línea se cierra durante meses, Ebrard huye a un exilio dorado en primero en París y luego en los Estados Unidos y como consecuencia de las revisiones, resulta que para operar esa flamante línea necesita un mantenimiento permanente a un alto costo, bien dice el dicho que lo barato sale caro, y entonces se constituye un fondo destinado para costear ese mantenimiento. A Mancera lo que se le reprocha es que optó, como casi todos los políticos que vienen de décadas pasadas lo hacen, por encubrir a sus antecesores en lugar de fincar responsabilidades penales y administrativas a pesar de que tenía los elementos de sobra para hacerlo.

Después de Mancera, el grupo de López encarnado en la figura de Claudia Sheinbaum recupera el control de la ciudad y ahí es en donde precisamente comienza aplicarse la palabra que en esta ocasión llevamos por título, ya que siguiendo las directrices de la mal llamada “austeridad republicana”, desaparece ese y otros fondos destinados para el mantenimiento de las líneas del metro y pues sucede lo que tiene que suceder, una TRAGEDIA, así con mayúsculas.

Y es que el denominador común de todos los gobiernos emanados de M.R.N. es que no ejercen los presupuestos ni tampoco gastan en mantenimiento de lo que ya existe, ya que su finalidad es no gastar en nada para poder cubrir un sinfín de becas y pensiones con los cuales buscan allegarse de votos para mantenerse en el poder, ah y claro, también para financiar los caprichos de su líder máximo.

Y esa característica particular, la podemos notar tanto en el más pequeño municipio que gobiernan, en el cual es evidente el descuido de sus calles y plazas, como en el gobierno federal y ello explica la escasez de medicamentos, de vacunas para las enfermedades comunes, las carreteras en mal estado, los puentes deteriorados, la falta de recursos para atender desastres, entre otras muchas cosas más.

Pero esa actitud no es novatez, ni tampoco es un genuino interés por cambiar las cosas ni mucho menos se trata de un error de cálculo o de apreciación; esa actitud es totalmente deliberada, ya que busca que ese grupo se perpetúe en el poder aunque lo ejerza destruyendo todo y peor aún, provocando tragedias como las del metro u otras mayores que puedan venir, no hay que olvidar que todavía les quedan poco más de tres años en los cuales el saqueo y la destrucción del país se va a radicalizar, ya se empiezan a ver los primeros signos de ello.

Por ello es importante rectificar y admitir que en el 18 muchos electores cometieron, ahora sí un error de apreciación, al votar por una opción que prometía algo diferente, pero que en realidad vino saquear y destruir todo lo que hay para usar el dinero público no para los fines a los que está destinado, sino para perpetuarse en el poder y así mismo ponerse a pensar en que las becas y los apoyos que dan, de ninguna manera van a alcanzar para cubrir los costos de una hospitalización o de una pérdida material causada por la negligencia y por la falta de mantenimiento de las obras públicas que todos usamos.

Comentario final:

Llama mucho la atención, la total falta de empatía y sensibilidad por parte del Presidente de la República, quien en ningún momento acudió al lugar de la desgracia ni tampoco hizo mayor comentario al respecto; quizá con esa actitud esté sellando su fracaso como presidente y sea el principio del fin del poder de su grupo en la Ciudad de México, ya que esa misma actitud la tuvo el presidente De la Madrid en el sismo del 85 y a partir de ahí el PRI se desplomó en la ciudad.

El tiempo y la gente lo dirán.

felfebas@gmail.com

Twitter: @FelipeFBasilio

Dejar respuesta