POR: Francisco L. Carranco.- Dentro de la toma de protesta a los jóvenes del servicio militar nacional y la conmemoración del CLVII aniversario de la heroica Batalla de Puebla del 5 de mayo, donde “las armas nacionales se cubrieron de gloria” según dicho de Don Ignacio Zaragoza, el Gobernador Cuitláhuac García dirigió un importante mensaje donde llamó a los jóvenes a servir al país.

Aunque pareciera que el mensaje fuera dirigido únicamente a los jóvenes que concurrieron al campo militar para prestar juramento y su servicio militar, la intención fue también para todos los jóvenes del estado y, al mismo tiempo, convocó al pueblo de Veracruz a sumarse a defender los valores y la defensa de la soberanía.

Los conceptos vertidos en el discurso podrán sonar a retórica, pero, lo importante es recordar al pueblo que el estado intenta, una vez más, enfrentar la violencia e inseguridad que se extiende en toda la entidad veracruzana y que, cuyos conflictos entre bandas criminales, han causado miles de muertos y cientos de jóvenes desaparecidos con la angustia y deterioro social que representa para las familias tener la incertidumbre de que a un hijo o familiar pudiera estar en ese caso.

Los jóvenes que ingresan al Servicio Militar Nacional que van a realizar las actividades que la disciplina militar exige, son muchachos que dejan atrás ciertas actividades de carácter lúdico o fiesta para cumplir con su compromiso con México y con el ejército mexicano. A las autoridades militares les compete que cuando los jóvenes cumplan y se reintegren a su cotidianeidad, tengan otra visión de lo que es el servicio a la patria desde la sociedad.

Definitivamente los demás jóvenes tienen un compromiso social, con el estado de Veracruz, para sumarse a prácticas contrarias a las actividades antisociales en las que muchos jóvenes están inmersos y son proclives a caer en situaciones de carácter criminal con las consecuencias ya conocidas.

El Ejército refrenda el compromiso de servir al estado y al país enfrentando a este tipo de enemigos de la patria, representados principalmente por delincuentes que roban nuestras materias primas, hidrocarburos y otras mercancías, así como también que envenenan con drogas a nuestros jóvenes, que extorsionan, secuestran y le hacen un daño terrible a nuestra sociedad, así como al progreso y bienestar de nuestro país.

Reiterados los compromisos del Ejército con la sociedad en la lucha contra la delincuencia, queda al Gobierno del Estado promover actividades deportivas y culturales, de desarrollo económico y social que enriquezcan las oportunidades de los jóvenes para alejarlos de la ociosidad.

Con el apoyo de la Guardia Nacional en la entidad, la Secretaria de Seguridad Pública bien podría desarrollar estrategias importantes e incrementar la seguridad en las calles y abatir el robo de autos, extorsiones, secuestros, piratería, asaltos y oros delitos del fuero común que abundan y ahogan a los ciudadanos en todo el territorio veracruzano.

La persecución a los delincuentes de cuello blanco inmersos en el sistema político y que han dado la permisibilidad a la delincuencia organizada para dejarlos operar debe de ser terminada de manera contundente, para que las demás actividades que realizan las fuerzas armadas y la policía estatal puedan dar certeza y confianza a la población de que las autoridades de seguridad están dando resultados.

Estamos en un punto donde la delincuencia dejo de ser un asunto policial para convertirse en un asunto de seguridad nacional, la intervención de esta Coordinación que opera ya como tal, instalada luego de los funestos hechos de Minatitlán, si bien no han resuelto la tasa de homicidios en esa zona, sí se han contenido, según, los informes de las corporaciones de seguridad que anotan que, de un promedio de 26 homicidios diarios la incidencia ha bajado a tres o cuatro, lo que quiere decir que la vigilancia y operativos sí está logrando inhibir el delito.

Las fuerzas estatales y municipales de seguridad, deberán complementar las estrategias para combatir a las pandillas, ladrones y asaltantes e inhibir cualquier tipo de relación con bandas de crimen organizado, el trabajo debe notarse con resultados, es decir, detenciones, decomisos, desarme y alto a la violencia.

Tenemos que reconocer que las fuerzas armadas están para realizar la tarea más difícil de la construcción de la paz y tranquilidad en el estado, este fin de semana, pudimos observar la fuerza del crimen organizado, precisamente, en Minatitlán, donde elementos federales y estatales fueron convocados a apaciguar un escándalo de personas armadas y cuando llegaron los recibieron a balazos, con la lamentable pérdida de vida se dos elementos y varios lesionados en cumplimiento de su deber.

Hay que destacar que las fuerzas militares enfrentan a la delincuencia organizada con las misma fuerza que los delincuentes portan, por ello, los enfrentamientos serán realmente pesados con consecuencias como la pérdida de vidas, por lo que la ciudadanía tendrá que estar preparada para vivir esa situación con medidas preventivas que ayuden evitar estar en escenas de hechos combate entre policías y delincuentes.

La ciudadanía esta inconforme y se ha manifestado contra la violencia de los delincuentes, pero, también de las fuerzas del orden porque ha habido muerte de personas inocentes, sin embargo, es una estrategia que el estado está desarrollando y, quizás, sea de las ultimas que el Gobierno tenga para someter el crecimiento del poder delincuencial y sus consecuencias.

Esta reflexión surge alrededor de los discursos del estado en la jura de los Jóvenes que integran la generación 2000 del Servicio Militar Nacional.

Suburbio 1

¿Qué sigue el subejercicio? Pero ya quitaron al titular de obra pública, ¿no?

fl.carranco@gmail.com

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