POR: Francisco L. Carranco.- Habrá más renuncias, dijo socarronamente, el Presidente AMLO al aceptar la propia que Germán Martínez interpuso al dejar de dirigir el IMSS, apenas una semana atrás, luego de presentar un polémico y critico balance de la situación por la que atraviesa el emblemático Instituto dedicado a proveer los servicios médicos populares de este país.

La separación del ex director de IMSS provocó una avalancha de opiniones a favor y en contra y, durante varios días, todo el sistema federal trató de minimizar los datos exhibidos por, Germán Martínez, debido a que ese rompimiento evidenciaría los diferendos dentro del gabinete Federal.

Y particularmente, con la Secretaria de Hacienda que, como salvaguarda y administrador de los recursos de este país, Martínez Cazares, no resistió el cierre del flujo de efectivo para la operación de los servicios básicos del IMSS a los que llamó una” injerencia perniciosa” de Hacienda.

 O, quizás no entendió de origen las instrucciones del presidente de ejercer un presupuesto con cero déficit, régimen impositivo enérgico, para no tener que aumentar y crear nuevos impuestos, y que todo, con en el fin de tener control de las finanzas públicas instruyó el recorte del gasto público, el ataque frontal a la corrupción y tener sub ejercicio en la ejecución del presupuesto.

El ahorro que plantea la Secretaria de Hacienda apretando el presupuesto y recortando algunas partidas presupuestales etiquetadas para alguna acción, definitivamente, ausenta a los corruptos incrustados en las oficinas públicas, porque al no haber dinero ni recursos para los precarios servicios que ofrecen las instituciones la corrupción disminuirá al no haber nada que llevarse.

Como el caso “huachicol” de Pemex cierras los ductos  y sin gasolina fluyendo se acaba el robo de hidrocarburo.

Pero en el caso de IMSS y otras instituciones del sector salud de los estados, retener el gasto público para comprar los insumos indispensables para atender los servicios mínimos del sector, representa que no haya abasto de medicamentos lo que implica mayor deterioro de salud de los pacientes que requerirán ser hospitalizados, pero, que tampoco habrá atención porque faltan doctores y enfermeras, no hay anestesia, ni jeringas, ni oxígeno, vaya ni como lavar el instrumental quirúrgico.

Las medidas instrumentadas, como siempre, son diferentes desde los escritorios comparados con la realidad que se vive. Debe haber una explicación para determinar los nuevos esquemas de la administración pública, quizás, el ahorro signifique un gran logro de este gobierno, pero, sigo considerando que el dejar a un lado la atención de la salud pública es una situación que tarde o temprano traerá consecuencias sociales y políticas, el bienestar sigue sin llegar y la esperanza de México, esa que le vendieron al pueblo y que, paulatinamente, desaparece.

Y dentro de este embrollo que causó la primera renuncia del ex director del IMSS, Germán Martínez, se sumó, también intempestivamente la renuncia de la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, Josefa González-Blanco, que, según trascendió, hubiera aprovechado un ejercicio rudo del exceso de poder al ordenar el retraso de un vuelo comercial porque ella apenas iba en camino y el avión estaba a punto de despegar y con las mágicas palabras de que es “orden presidencial”  para detener el avión, provocó un descontento con los pasajeros y, obviamente, con el titular del ejecutivo federal que en su nombre se solicitó la espera de la funcionaria en el aeropuerto.

La prepotencia, inmadurez e insensibilidad es una “halo” imperceptible que cubre la personalidad de los neo funcionarios que se cobijan en su investidura pública, para sentirse algo así como “semidioses” que creen que el pueblo es súbdito, cuando son ellos quienes deben de honrar a los ciudadanos y más en este caso que votaron por el actual sistema de gobierno.

Y ya luego del “palo dado” la funcionaria federal no le quedó más que presentar su renuncia por  haberse involucrado en un acto calificado como arrogante y prepotente del cual dijo “no hay justificación, porque por unos momentos olvidó, en la embriaguez del servicio público, los valores de equidad y justicia, “nadie, agregó, debe tener privilegios y el beneficio de uno, así sea para cumplir sus funciones, n puede estar por encima del bienestar de la mayoría”.

Por su parte el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dijo, que fue un error, que no se debe de tolerar la prepotencia y nadie de su gobierno de su gobierno tiene derecho a fallar.

La dimisión de González-Blanco tuvo lugar cuatro días después de la de Germán Martínez Cázares, jefe del Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS), quien dejó su puesto tras lanzar una fuerte crítica a los funcionarios que piden la reducción del gasto sanitario.

Pues así se terminó la semana con incomodidad intestina y con un mensaje para todos los miembros del gabinete, para que empiecen a alinearse y no olvidarse de que la prepotencia, arrogancia y excesos que involucren el ejercicio ético y justo de los funcionarios cuesta la Renuncia, cero tolerancia para la prepotencia.

Obviamente, habrá que observar con más detenimiento el comportamiento de sus funcionarios, porque bien es sabido que en algunas secretarias, como por ejemplo, la de Hacienda, con todo el poder y respaldo del Presidente, pues tiende a que se les pase la mano en la dispersión del gasto público y en cadena va afectando más que beneficiando el ejercicio de los recursos públicos, ahora filtrados por esta dependencia que no entiende de las necesidades sociales sino nada más de números, en fin, van dos renuncias que dejan ver mayor profundidad de lo que pasa en el Gobierno Federal. Usted formule su opinión, estimado lector.

Suburbio 1

Mmm, en el municipio de Xalapa, cambios para que todo siga igual…

fl.carranco@gmail.com

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