Francisco L. Carranco.- Temas que llaman la atención y que rebasan las expectativas de asombro sobre asuntos sociales que llenan de preocupaciones a los ciudadanos, se están dando alrededor de las acciones emprendidas por el gobierno federal, principalmente, las relativas a la violencia e inseguridad que azotan varias ciudades veracruzanas donde el crimen se vuelve paisaje de lo cotidiano.

El comentario surge porque, apenas hace unos días, en la conferencia mañanera de AMLO, el equipo de seguridad consideró a 17 regiones con urgencia de intervención militar para pacificar al país según la estrategia nacional, seguramente, estimado lector, al igual que yo y otros tantos veracruzanos revisamos la lista y resulta que Veracruz y ninguna de sus ciudades están en el programa contra la delincuencia.

Seguramente en las estadísticas nacionales la violencia en la entidad, según los parámetros de medición, no alcanzan los máximos para determinar que el Estado de Veracruz es una entidad verdaderamente peligrosa y que requiere de intervención militar inmediata, debido a los acontecimientos continuos de violencia.

Sin embargo, la sociedad veracruzana, siente que los hechos delictivos que ocurren en las principales ciudades, están agobiando a los ciudadanos porque cada vez es más seguido que en el trabajo, los restaurantes, en la calle misma la gente hable de lo sucedido a un amigo, pariente o ser testigo de un hecho delictivo a plena luz del día y en el centro de la ciudad.

Pongo el ejemplo de la capital del estado, Xalapa, que la semana que acaba de terminar hubo dos días con víctimas fatales por arma de fuego, en el primero murieron dos personas a balazos y los asesinos huyeron y, en el segundo, la Policía abatió a un delincuente de tres que se opusieron a una revisión preventiva y atacaron a los uniformados, mismos que repelieron la agresión, a tiros, con los resultados descritos.

En el sur, en el norte y centro del estado también hay sucesos con armas de fuego y el crimen perpetrado contra mujeres aumenta, Veracruz lleva ya más de 38 feminicidios y la cifra aumentando; los robos a casas habitación, asaltos en la ciudad a comercios, robo de autos, en la carretera a los transportistas y en las calles a transeúntes se multiplican.

Los resultados de las autoridades de seguridad pública obtienen resultados modestos, por ejemplo, en la zona centro del estado se ha logrado dar golpes a la delincuencia organizada, decomisando armas y desmantelando bodegas, pero son delitos del fuero federal; que bueno, pero las incidencias criminales en contra de la sociedad civil aumentan y la percepción de que la inseguridad es Reyna, deja muy mal parados a las autoridades del ramo y los delitos creciendo.

Recientemente, en Xalapa, Córdova y otras ciudades, comerciantes y establecimientos gastronómicos se unieron a una campaña de apoyo a los ciudadanos para ayudar a mujeres que se sientan acosadas o perseguidas para que, en esos comercios, se resguarden y el mismo establecimiento las cobija y ayuda para llegar a casa.

Es una acción desesperada de la ciudadanía, porque las mujeres salen con preocupación de sus casas con el miedo de no saber si durante el día serán víctimas de la delincuencia. La medida de apoyo está bien y es apoyada por el resto de los ciudadanos, sin embargo, como sucede en estos casos también hay los detractores y críticos de esta acción social que surgen cuando la autoridad es rebasada o aparenta estar rebasada por la delincuencia.

Dicen las voces que están en contra, que no hay protocolos para la seguridad por parte de los comercios, cuestionan si es que los empleados se van a arriesgar a detener a los delincuentes en un intento de secuestro y sí el gerente responderá en contra de los atacantes y toda una serie de argumentos para denostar el movimiento y la modesta ayuda de los comerciantes.

Creo que la iniciativa de la solidaridad, en torno a la víctima, es un gran avance que los ciudadanos manifiestan como reproche a la autoridad y reclamo al gobierno por no atender el derecho humano a la seguridad en lo más mínimo.

La regla simple en cuanto a la seguridad es proteger y servir, inicia con los protocolos de la seguridad en todos los niveles de gobierno, y esta debiera ser con la prevención del delito desde las instancias municipales, gubernamentales y federales, sistemas que están en todos los programas, manuales y reglamentos en los cuales todas las instituciones deben de intervenir, pero pocas veces revisan e instrumentan.

El Centro Estatal de Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia con Participación Ciudadana (CEPREVIDE), es la institución que debería haber reaccionado a la iniciativa ciudadana y de establecimientos comerciales para hacer suya la demanda y establecer más a fondo las estrategias para brindar a la ciudadanía seguridad y aprovechar la solidaridad ciudadana

Obviamente, el Municipio de Xalapa que, dicho sea de paso, está incumpliendo un deber legal al tener la potestad de la policía de proximidad y una dependencia de seguridad pública municipal, cuyo titular en lugar de  salir y atender a los ciudadanos se ostenta, solamente, como amigo del alcalde esperando que la inercia calme las actividades delictivas por sí mismas o que, sea el Mismo Hipólito, el que salga a dar la cara por la ineficiencia de sus directores.

El desinterés o desidia de las autoridades municipales sobre el tema de seguridad acabará convirtiendo a los ciudadanos en autodefensas que en el afán de auto protegerse estarán incurriendo, también, en actividades ilícitas y que, a como están las cosas, la fiscalía castigaría a la sociedad por usurpar acciones que sólo le corresponde a la autoridad efectuar.

La cosas esta candente y más se va a poner, porque el aumento de la delincuencia del fuero común, la dilación de investigaciones y denuncias procesadas por la fiscalía, la inexistencia de la policía municipal, la policía estatal y sus rondines con raquíticos resultados, ofrecen una gran oportunidad para que los delincuentes sigan haciendo de las suyas, acorralando a los veracruzanos, que poco a poco se animarán a enfrentar al crimen, obviamente, del fuero común al sentirse abandonados por la autoridad. No sabemos que deberá pasar o cuantos crímenes habrán de llenar las estadísticas para que la federación envíe ayuda militar a pacificar el estado.

Obviamente también, los reclamos irán creciendo y cada día serán más en contra del jefe de las instituciones, bueno eso es un presagio, dijeron otros columnistas amigos al tiempo…

Suburbio 1

Y por si fuera poco los baches siguen inundando las calles de Xalapa.

fl.carranco@gmail.com

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